jueves, 27 de noviembre de 2025

NAVALPERAL POR SU CARA OESTE.

 
 

CIRCULAR: CRUCE CARRETERA DE ORCERA CON LAGUNA DE LA HUETA, TRANCO DEL NAVALPERAL, CASETA DE VIGILANCIA, GEODÉSICO DEL CALAR, TINÁS DE PEÑALLANA Y PEÑALARA.

 
 


 

 SINOPSIS DE LA RUTA.-
                                            -Dura ruta por la cara Oeste del emblemático Calar de Navalperal, como alternativa a la habitual de su zigzagueante senda de la cara Este.

Comenzamos desde el cruce de la carretera que sube de Orcera con la pista que se introduce hacia la laguna de la Hueta, en cuyo ensanche dejamos el vehículo. Iniciamos el recorrido por la citada pista en dirección Este durante 2 km, para continuar por una trocha con algunas indicaciones (flechas pintadas e hitos) que nos llevará al acceso clave, el Tranco del Navalperal, una empinada y abrupta ladera que nos subiría a la meseta del calar.
 
Mientras caminamos hacia su parte más alta, que corresponde al entorno de su caseta de vigilancia (situada al Sur del calar) con una altura máxima de 1.639 m, las nítidas vistas por doquier nos tenían extasiados, con mención especial hacia el Valle del Río Trujala y la cara Norte del Yelmo. Tras visitar la caseta, fuimos en dirección Norte, primero hacia el geodésico y seguido en busca de la bajada, que hicimos en un muy complicado descenso por encima del Pozo de la Nieve, en busca de la pista que nos llevara a la Tiná de Peñallana inmerso en un espeso bosque de pinos.

Siguiendo ya relajadamente por la pista en dirección Sur, pasamos por las ruinas de la Tiná de Peñalara, y la Fuente de la Laguna. Continuamos poco más de 1.5 km y llegamos al lugar de partida.

En resumen diremos que la opción de hacer la subida al Navalperal por su cara Oeste es poco o nada reconmedable, dado el fácil itinerario de su cara Este con partida desde el entorno del Cortijo de las Acebeas. Pero nuestro afán aventurero nos ha llevado a conocer que los farallones de la cara Oeste no eran inaccesibles y aunque la bajada nos ha parecido larguísima, al final ha sido una gozada caminar por la selvática pista que unía las tinás de la cabecera del Río Morles cercanas a la Laguna de la Hueta que no visitamos por apreciar desde arriba que estaba seca.

Pasamos a mostrarles con detalle el magnánimo recorrido con sus interminables vistas. Que lo disfruten.



 


 

 

        JUEVES 27 DE NOVIEMBRE DE 2025.

 
 

 A poco de dejar la pista por la que hemos iniciado el recorrido, a unos 2,2 km de la salida, nos encontramos con esta señal que junto a otras y algunos hitos, nos ayudaron a encarar el Tranco del Navalperal.
 
 


En pleno esfuerzo ascendiendo por el difícil Tranco del Calar del Nacalperal.



Como pueden ver el Navalperal también tiene su fraile.




Parte final del Tranco que da acceso a la meseta del Calar de Navalperal




Ilusionantes vistas al Sur-Oeste.




Vistas de la parte más septentrional de la meseta, hacia el geodésico que se ve al final en el centro de la foto.




En esta ocasión me acompaña mi buen amigo Pedro que aparece exultante en la izquierda.




Maravillosa y nítida panorámica. En primer término vemos esta loma que se extiende hacia la cima rocosa del Cerro de Segura la Vieja (1.429 m) que aparece en el centro de la foto. A su izquierda vemos descender el Valle del Río Trujala, con la aldea de Los  Moralejos y sus cortijadas en su margen derecha.




Nos vamos a patear esta parte de la meseta que va hacia la caseta de vigilancia y que es la de mayor altura del extenso Calar de Navalperal, llegando hasta los 1.646 m de altura.




La alargada meseta en dirección Norte que recorremos totalmente en el camino de regreso.




Vistas hacia el Este. A unos metros llevamos el carril por el que se accede desde el Cortijo de Las Acebeas, en su zigzagueante y empinado recorrido, a la meseta del calar por su cara Este y que llega cercano a la Caseta de Vigilancia. Este es el itinerario más razonable para acceder a esta montaña, pero nuestro afán aventurero ha hecho que hoy investiguemos su cara Oeste.




Este genial foto, este poema, como esta entrada se la dedico a mi amigo desde la niñez Pedro, al que en una maldita noche se le llenó de Otoño el futuro, pero que como ven, sigue caminando.


ESTÁ SOLO. PARA SEGUIR CAMINO....  (de habitaciones separadas)

Está solo. Para seguir camino
se muestra despegado de las cosas.
No lleva provisiones.
Cunado pasan los días
y al final de la tarde piensa en lo sucedido,
tan sólo le conmueve
ese acierto imprevisto
del que pudo vivir la propia vida
en el seguro azar de su conciencia,
así, naturalmente, sin deudas ni banderas.

Una vez dijo amor.
Se poblaron sus labios de ceniza.

Dijo también mañana
con los ojos negados al presente
y sólo tuvo sombras que apretar en la mano,
fantasmas como saldo,
un camino de nubes.

Soledad, libertad,
dos palabras que suelen apoyarse
en los hombros heridos del viajero.

De todo se hace cargo, de nada se convence.
Sus huellas tienen hoy la quemadura
de los sueños vacíos.

                                  Luis García Montero





Con esta completa vista de la meseta del gran Calar de Navalperal, comienzo a mostrarles en el sentido de las agujas del reloj, lo que alrededor de su caseta se me ofrecía.




Vistas hacia el Puntal de la Ajedrea (1.504 m), seguido a su derecha del Cerro del Pedregoso (1.592 m) y del Cerro de los Calarejos (1.668m).




Frondosa Sierra del Agua, el lugar dónde más llueve de todo el parque. Coincide con el nacimiento del Río Tus, por las aguas que le proporcionan en su cabecera varios arroyos como los llamados Andrés, Tejuelo y el de la Sierra del Agua entre otros.
Tras el citado nacimiento vemos el valle del Tus entre el Cerro de los Calarejos a la izquierda y el afilado Cerro del Rayo (1.641m) a la derecha. Al fondo se eleva el gran coloso y máxima altura de la zona, el Calar de la Sima con sus techos el Cerro Mentiras (1.896m y Torca Honda (1.897m).




Hacia el Sur-Este vemos alzarse el calar que mayor poder de atracción tiene sobre mí, se trata del Calar de Nava del Espino, o Calar Corazón con su forma de barco invertido (el 4 de octubre de 2014 estuvimos visitándolo su enlace es: http://losescuderossenderismo.blogspot.com/2014/10/cerro-del-espino-y-nacimiento-del-rio.html
A su izquierda se alza su sempiterno compañero el Calar de Morillas (1.646 m).




En estas vistas al Sur se puede apreciar la inmensidad de la Sierra de Segura y otras adyacentes.

Perfilando el horizonte vemos en el centro el encantado Calar del Cobo, con su cima El Puntal de la Misa (1.796 m). A la izquierda vemos la azulada y lejana Sierra de las Cabras con su Cerro La Atalaya (2.083 m) como techo de la provincia de Albacete.




Continuando con las nítidas vistas al Sur vemos sobre el centro a la diosa del Altiplano Granadino, La Sagra (2.381 m). En la derecha Las Banderillas (1.993 m) y Las Empanadas (2.106 m)




Con esta foto quiero hacer un homenaje al emblema de la comarca en que nos hayamos, El Yelmo (1808 m).

El 12 de Septiembre de 2015 le hicimos una visita por su dura cara Norte, la que dos años más tarde el 3 de Agosto de 2017 sufrió un grave incendio. Si queréis echarle un vistazo este es su enlace: http://losescuderossenderismo.blogspot.com/2015/09/por-la-cara-oculta-del-yelmo.html




Córvido Carcávico y su amigo Pedro posan relajados con vistas hacia el Yelmo. La foto es gentileza del tercer compañero de la ruta y que pidió pasar desapercibido.

"Todo aquel que sube una montaña sólo para contemplar, cuando baja, vuelve mucho más rico"
 
                                                                                                                                           (Quinrri)




Cuidada Caseta de Vigilancia de incendios del Calar del Navalperal.




Vista hacia el Oeste, en la que apreciamos la abrupta cara Sur del Calar. En la parte izquierda de la foto alcanza su máxima altura que llega a los 1.646 m.




Tras mostrar las extensas y claras vistas alrededor de la Caseta, nos vamos a recorrer la alargada meseta de Sur a Norte.




De nuevo pasamos cercanos al tranco por el que accedimos a la meseta.




Llegando al geodésico que está situado a 1.618 m de altura.




Vistas del Calar hacia el Sur.




En estas vistas al Nor-Oeste vemos blanquear al fondo en el centro la localidad de Torres de Albanchez.




Y por fin Córvido Carcávico tiene este deseado Calar en su mochila.




En la parte derecha de la foto blanquea el pueblo de Orcera y ascendiendo un poco por el valle del Río al que da nombre, se aprecia su pedánea y bucólica aldea de Linarejos, separados por el tupido Cerro Fuentecicas (1.364 m).




Tras el tupido bosque por el que volveremos, vemos El Cerro Fuentecicas, en el centro Orcera y a su derecha el Cerro Peñalta (1.412 m).




Abajo de los Farallones de la Cara Oeste del Calar, llevamos como compañero de viaje el valle del Río Morles, con la apreciada aldea de La Hueta que aparece en la izquierda.




Seguimos meseta adelante, aún queda una buena parte de ella.




Y llegamos al inicio de la dura bajada que haremos por la estrecha cara Norte.

En el centro la pétrea Piedra de los Agujeros (1.312 m), seguido del Cerro Bucentaina (1.418 m), a la derecha la localidad de Siles con el Cambrón (1.552 m) por detrás. Arriba en la derecha el Pico de La Sarga (1.770 m)




Inmersos en la difícil bajada aprecio las ruinas de la Tina de Peñallana por la que pasaremos. Un poco más abajo La Hueta y su Peñalta detrás.




Nada más acabar la tremenda bajada a pocos metros de contactar con el deseado carril, dimos con esta especie de pozo, que quizás fuera una mierera. Por el momento desconocemos la que fue su utilidad.




Cuando llevábamos sobre 1 km caminando en llano por el deseado carril, nos encontramos con las ruinas de la Tiná de Peñallana. Arriba en el centro el Cerro Bucentaina.




 Un poco más adelante dimos con las ruinas de la Tiná de Peñalara, lo que da testimonio que en otra época esta zona contó con bastante presencia humana. A destacar sus enormes encinas.




Cruce de caminos. Por el carril de la derecha fue por el que tomamos por la mañana en busca del Tranco de acceso a la meseta del Navalperal. El de la izquierda es por el que venimos de visitar las tinás.
Estamos a unos 300 m al Sur de la Laguna de la Hueta. Hoy no la visitaremos ya que desde arriba del calar hemos observado que estaba seca.




Por el carril poco antes de llegar al lugar de partida. En el centro nuestros compañeros de viaje el Cerro Segura la Vieja, y algo más lejano el Yelmo, como Dios de la comarca siempre presente.



 
Llegando al anchurón dónde dejamos el vehículo, junto a la carretera que baja hacia Orcera y que vemos blanquear en parte en el centro de la foto.




Y como despedida a esta gran aventura una foto de la Cara Oeste del Calar de Navalperal, también llamado Monte Acebeas. Hasta siempre.




Longitud del trazado: 11'84 km.
 
Desnivel Positivo: 526 m.
 
Duración: 5 horas y 26 minutos, con múltiples perspectivas fotográficas y comida.
 
Grado de Dificultad: Muy Alta.
 
Agua: Llevar.



domingo, 25 de mayo de 2025

PICO DEL LOBO Y SUS FANTASMALES AULLIDOS

SEMICIRCULAR: PUERTO DE LA QUESERA, LOMA DE LAS CASERUELAS, CALAMORRO DE SAN BENITO, CERRO DEL AVENTADERO, CERRO DE LAS PEÑUELAS, PICO DEL LOBO, BUITRERA DE LOS LOBOS, ALTO DE LAS MESAS, COLLADO DE SAN BENITO, VALLE Y PUERTO DE LA QUESERA.

 

 Con esta foto del Pico del Lobo tomada desde su cerro vecino el Alto de las Mesas, quiero presentarles este deseado itinerario.

SINOPSIS DE LA RUTA.-
                                           -Partí desde el aparcamiento del Puerto de la Quesera, tras acceder desde la localidad segoviana de Riaza por la carretera SG-112 que la conecta con las poblaciones de Mayalrayo y Campillo de Ranas, tras atravesar la sinuosa Sierra de Ayllón.

Inicio el trayecto ascendiendo por una preciosa senda, en dirección Oeste, por la Loma de las Caseruelas. Al poco de emprender una suave bajada llego al Collado de Prado Llano. A destacar el inmenso brezal en flor que llevo a mi derecha, extendiéndose ladera abajo hacia la meseta castellano-leonesa, con un espeso pinar de repoblacíón a mi izquierda. Dejando atrás el collado comienzo en suave ascenso la subida al Calamorro de San Benito.
 
Afronto un suave descenso hacia el Collado de San Benito, desde dónde comienza una de las subidas más pronunciada de la ruta que me llevará al Cerro del Aventadero. Tras coronarlo la senda va llaneando hasta el cruce que viene de la Estación invernal de La Pinilla. A partir de aquí inicio la segunda dura subida del recorrido que acabará en el Collado de Las Peñuelas y su cima ( para coronarla tuve que trochear a la izquierda un breve recorrido). Las vistas desde este cerro que llevo viendo desde la salida son extensas y nítidas y los grandes objetivos ya aparecen a tiro de piedra.

Primero me encamino hacia el Pico del Lobo, para continuar por la cresta que lo une con la Buitrera de los Lobos. Este trayecto fue el de mayor belleza de toda la caminata.

Inicio el regreso por la ladera Oeste del Pico del Lobo, hacia el Alto de las Mesas que me reserva unas vistas directas hacia el Valle del Río Ermito. Seguidamente desciendo hacia el Collado de Las Peñuelas, para bajar por el mismo lugar de la subida hasta los verdes prados del Collado de San Benito, dónde tomaré la pista que sale a la derecha y que llaneando me llevará en menos de una hora al lugar de partida, el Puerto de la Quesera.

He preparado para su descripción un luminoso reportaje que esperando sea de su agrado paso a mostrarlo sin más dilación.



 


         DOMINGO 25 DE MAYO DE 2025.



Son las 7 y cuatro minutos cuando inicio la ruta desde este aparcamiento del Puerto de la Quesera.




Al iniciar la ruta me aparece a la derecha aún en penumbra, una ramificación del Hayedo de la Pedrosa, que he tenido la suerte de admirar en su totalidad cuando subía por la carretera el Puerto de la Quesera.


Subiendo por la Loma de Las Caseruelas con el pinar tupido a mi izquierda y el brezal a la derecha.


 Conforme subo por la loma voy viendo al Sur-Oeste la silueta de los altos objetivos, aún bastante lejanos.


Verdes prados poco antes de coronar la Loma de las Caseruelas.


Desde la cima de la Loma de las Caseruelas (1.863 m), me aparece en la derecha el tramo que la separa del Calamorro de San Benito (1.872 m), con el Collado de Prado Llano a mitad de este trayecto.




Bajando hacia el collado echo una mirada al Norte. Por ahí he venido en auto desde Madrid, atravesando las localidades de Riaza que aparece soleada y Riofrío de Riaza algo más cercana y aún en penumbra.




Llegando al Collado de Prado Llano.




Tramo final para llegar a....




estos artísticos galayos que conforman la cima del Calamorro de San Benito.




Vistas al Sur-Este con la Sierra de Alto Rey en el centro y la Sierra del Ocejón a su derecha.




Por encima de las puntiagudas rocas, vemos ya como Riofrío de Riaza deja la penumbra para recibir la luz de un radiante día de primavera.




Inicio el descenso desde el Calamorro de San Benito hacia su collado.




Una mirada atrás para mostrar el descenso.




Llegando a los bucólicos prados verdes del Collado de San Benito.




Vista de la fuerte subida desde el collado, quizás la más dura del  recorrido.

Al fondo perfilando el horizonte las siluetas de las Sierras de Grado y Pela.




Y al llegar al Cerro del Aventadero la pendiente se suaviza.




Hacia el Sureste el frondoso valle del Río de las Veguillas que desagua en el Río Jaramilla.




Ya por encima de los dos mil metros de altura le muestro la cima del Cerro del Aventadero (2.006 m).
 



Abajo hacia el Oeste la Estacíon Segoviana de Esquí de La Pinilla.




La senda durante todo el trayecto es atractiva y en zonas como esta de una gran belleza.




Llegando al cruce de sendas que a la derecha baja hacia La Pinilla.




En el cruce del Collado del Aventadero, que marca 3,2 km hacia la Estación de la Pinilla. Mucha gente hace la ascensión a las cumbres de la Sierra de Ayllón por este lugar que es más corto. El recorrido desde el Puerto de la Queresa es más completo, sin desmerecer a este otro.




Al pasar el cruce la senda vuelve a empinarse hasta llegar al Collado del Cerro de Las Peñuelas que vemos un poco a la derecha sobre un buen nevero.




Vistas al Nor-Oeste, con la Pinilla abajo seguida de la gran meseta Castellano- Leonesa.




Desde la cima del Cerro de Las Peñuelas (2.215 m) vistas al Nor-Este que resumen lo que llevo recorrido.




Y hacia el Sur me aparecen los tres altos objetivos de la jornada




En el centro La Buitrera de los Lobos y a su derecha más cercano el Pico del Lobo.




A la derecha vemos descender el Valle del Río Berbellido, que como todos estos ríos de altura entregarán un poco más abajo sus aguas al padre, el Río Jarama.




Nueva perspectiva del trayecto recorrido.




Cara Norte del Pico del Lobo.




Poco antes de coronarlo en estas vistas al Sur-Oeste se aprecia sobre el horizonte la Sierra de Guadarrama. Distingo la nieve sobre sus altas cumbres: Peñalara, Cuerda Larga, Maliciosa etc.




Armatoste ruinoso junto a la cima del Pico del Lobo, que lleva más de 50 años afeando esta emblemática montaña. Quisieron crear negocio, pero la naturaleza lanzó sus inclementes poderes para evitarlo y se fueron a otro sitio a crear nueva y lucrativa basura. A ver los gobiernos si muestran un poco más de sensibilidad.
 
Los lobos, que quizás tengan un mayor sentido estético que los humanos, se fueron a lanzar sus aullidos de lamento a otra parte.
 



Un viejo Córvido Carcávico sobrevuela la Sierra de Ayllón y nos muestra en las siguientes fotos sus alucinantes vistas.
















Hacia el Sur se extiende esta atractiva loma para la que voy. Mi idea es coronar el pico de La Buitrera de los Lobos, que aparece cercano con algunos neveros.




Preciosa vista al Sur-Este. A destacar el Pico Ocejón (2.049 m) que aparece en el centro al fondo.

"La nieve es como una fría crema, que hidrata y embellece la naturaleza"
 
                                                                                                                        (Quinrri)




El paseo por la cresta hacia la Buitrera de los Lobos fue el episodio de mayor belleza de la ruta.
 
Aquí les muestro la ladera Este del Pico del Lobo con una pequeña laguna, que se puede considerar con el nacimiento del Río Berbellido.
 



El aullar del lobo.

Una noche de luna llena, un viejo lobo aullaba.
¿Por que aullamos los lobos?, preguntó su hijo.
Cada uno lo hacemos por algo triste que llevamos dentro.
Tú , ¿por que lo haces?
Porque perdí lo que amaba
¿Puedo aullar contigo?
No, únicamente debes aullar cuando estés herido y quieras compartirlo.
¿Cuando sabré que debo hacerlo?
Cuando tu corazón se haya partido en tantos trozos, que únicamente la luna sepa recomponerlo.
¿Aullar me ayudará a encontrarme mejor?.
No, pero ayudará a otros a combatir su soledad y su dolor.
El poeta herido aullará versos y el resto de poetas contestarán con sus rimas meláncolicas que secarán las agrias lágrimas del versador.
 
                                                                    Feneco.





Impresionante vista desde su cara Sur del Pico del Lobo (2.274 m), máxima altura de la Sierra de Ayllón, de la provincia de Guadalajara y de su comunidad Castilla La Mancha.




Andar y andar y El Ocejón a la par.




Y hasta aquí llegué un poco más allá de La Buitrera de los Lobos, en este privilegiado mirador de la Cuerda de las Mesas.

Quiero resaltar que a La Buitrera de los Lobos se le pueden atribuir dos cimas la Norte (2.214 m)  y la de esta foto un poco más al Sur que llega a los 2.221 m.




Ahora vuelvo sobre mis pasos, para ir orientándolos hacia esa Cuerda de la Pinilla que aparece en la foto.




A la izquierda del Pico del Lobo vemos El Alto de las Mesas (2.257 m), mi siguiente objetivo.




Quizás en las oquedades de estas rocas se hallan quedado los fantasmales aullidos de los lobos que un día las habitaran.




Saludables flores amarillas, de un amarillo muy distinto a la canícula veraniega que nos espera este verano del 2025.

Tema.-Desesperanza.

Título.-“De canícula en canícula”                  (6/12/2015)

 
 

Vamos de canícula en canícula,

desde mi aérea atalaya he visto un raro y preocupante amarillo

en los caminos que ven morir un poco cada día a los almendros, las

higueras, los granados, las moreas…..

en frente veo como empequeñece mi árbol,

mi viejo álamo negro, siendo cada vez más pequeño,

muriendo como un viejo más de mi pueblo.

Y los caminos son andados con pasos sin ojos,

pasos de corro, paseos para la mente,

y el hombre se convierte en congoja y se resigna.

 

Canícula de otoño, enlazando a tu predecesora de Julio y Agosto,

vais ambas hacia un desbocado amarillo

que con solo mirarlo hace mella en el alma.

Amarillo sin oportunidad de verde, raro amarillo.

Jamás he sentido una impresión más funesta

al ver el valle cegado por el sol eternizado de la tarde;

me he fumado el cigarro dándote la espalda, sol de alimento.

Mientras los ojos comparaban los corros de perros viejos de la adolescencia

veo en esos corros hombres en lugar de perros,

con parecidos pasos indeterminados, sin alma,

dejándose ahora llevar por los gatos.
 
 
 

Salgo de nuevo para olvidarte en el azul de la noche temprana

funesto amarillo,

y noto como se apodera de la tenue noche un azul frío,

que dudo que caiga como ese rocío que esperan los caminos

para poder ofrecer a nuestros pasos una verde esperanza,

que nos libre de la canícula final,

del otoño sin transformación,

del invierno eterno, de la noche amarilla.

                                                                         (Quinrri)





Y desde la cima del Alto de las Mesas comienzo el reportaje que alrededor me ofrece.



Pasando perpendicular a la cabecera de este valle cuyas aguas bajan también primero al Río Berbellido y un poco más abajo al Jarama. Un poco a la derecha se alza el espectacular Pico Cerrón (2.196 m).



Nueva perspectiva de La Buitrera de los Lobos con su Cuerda de las Mesas.




Cara Oeste del Pico del Lobo.







Hacia las pistas de la Estación de La Pinilla.




Hacia el camino de regreso.




Hacia el amor a una cresta.




Inicio el regreso que transcurrirá por el mismo lugar hasta llegar al Collado de San Benito.



En pleno descenso tras dejar atrás el Collado de las Peñuelas.



De nuevo en el cruce que a la izquierda desciende hacia La Pinilla.
















Al llegar de nuevo al Collado de San Benito, tomaré por la pista que vemos a la derecha, dejando la senda por la que vine a la izquierda.




Una mirada de despedida a mi compañero de viaje y viejo conocido, el emblemático Pico Ocejón.




Despedida a las altas cumbres de esta privilegiada Sierra de Ayllón.




Un pequeño hayedo se resiste a claudicar al bosque de pinos.




Longitud del trazado: 17'84 km.
 
Desnivel Positivo: 782 m.
 
Duración: 6 horas y 22 minutos , con múltiples perspectivas fotográficas.
 
Grado de Dificultad: Baja.
 
Agua: Llevar.



 
Apenas cuatro meses después de esta ruta, el 21 de Septiembre de 2025, por mediación de un rayo se originó un terrible incendio que duró 22 días y arrasó sobre 3000 hectáreas. La zona afectada corresponde en su totalidad al recorrido y alrededores de esta ruta, por lo que estoy profundamente afectado. Es como si el bellísimo y colorido recuerdo que de esta Sierra de Ayllón me llevaba, de pronto se me hubiera ennegrecido.