CIRCULAR: LOS RASOS, ARROYO Y CORTIJO DE LOS CEREZOS, LOMA DE LOS CASTELLONES, PICÓN DEL REY, LOS RASOS.
Desde la cima del Pico Gilillo, estos seis componentes del C.D. Senderista Los Escuderos de Rus (Jaén) les presentamos esta clásica circular de la Sierra de Cazorla.
SINOPSIS DE LA RUTA.-
-Comenzamos desde la nueva Casa Forestal de los Rasos por una ancha senda paralela a la pista, hacia la cercana y Antigua Casa Forestal de los Rasos que conserva una magnífica y atractiva fachada. Continuamos la subida por un camino de herradura como tantos otros, diseñado por el ingeniero de montes Enrique Mackay Monteverde (1.876-1.974). A los 1,7 km llegamos a los restos del Cortijo del Cerezo.
Salimos en fuerte ascenso del cortijo por una antigua senda que enlaza rápidamente con la cañada que conecta La Tejadilla con el Gilillo. Cuando llevamos 2,4 km nos desviamos unos metros a la derecha para visitar una cascada seca del Arroyo del Cerezo. Continuamos subiendo por la cañada disfrutando de las bonitas vistas del Alto Valle del Guadalquivir y de otras lejanas cumbres que van apareciendo.
Un poco antes de llegar a Puerto Gilillo giramos a la izquierda para acometer de forma directa el ascenso a la cima del Pico Gilillo por su cara Norte. Tras deleitarnos con las amplias y nítidas vistas que alrededor de esta cónica cumbre se nos ofrecían, comenzamos el descenso por su cara Sur, bordeando seguidamente el cono por su cara Oeste hasta llegar a Puerto Gilillo, dónde tras dejar a la izquierda el sendero GR-247, cogimos la estrecha pero fenomenal senda que sale pegada por encima de las ruinas de la caseta de Puerto Gilillo, para llevarnos por La Loma de los Castellones, con Los Castellones del Gilillo y el Valle del Sinclinal a nuestra izquierda, hasta el cruce del Portillo de la Calabaza.
En el portillo cogemos a la derecha, dejando a la izquierda la senda que va al Sacejo y Parador. La bajada por este sendero hacia los Rasos con varios y alargados zigzag, fue todo un disfrute.
Para la ocasión hemos preparado un extenso y luminoso reportaje que esperamos sea de su agrado. Saludos.
DOMINDO 25 DE OCTUBRE DE 2.026.
Comenzamos el recorrido desde la nueva Casa Forestal de los Rasos.
Lo primero que nos encontramos fue esta fuente.
Muy cercano nos encontramos con las ruinas de la Antigua Casa Forestal de Los Rasos.
LA HIEDRA
Es planta delicada la dulce verde hiedra
que se arrastra solemne en la antiguas ruinas.
De lo que engulle escoge, por su mejor banquete,
—me supongo—, su celda por solitaria y fría.
La pared se derrumba, la piedra se deshace
satisfecha su hambre, su delicado antojo
es el polvo enmohecido que los años deshoja:
es su alegre sustento, su comida feliz.
Se arrastra sigilosa donde no existe vida,
es una rara planta la verde antigua hiedra.
Y se eleva instantánea aunque no tiene alas
sólo late en su cuerpo un firme corazón.
Cómo se adhiere, enrosca, aferrada a la tensa
inabarcable rama, del negro enorme roble.
Y astuta se desliza, suavemente en el suelo
y sus hojas semejan leves, amables olas.
Alegremente abraza y rastrera rodea
el rico moho fúnebre en la tumba de un muerto.
Se arrastra sigilosa donde la muerte es triste,
es una rara planta la verde hiedra antigua .
Edades han huido y sus obras decaen
y naciones enteras, dispersadas se alejan;
sin embargo, la hiedra no se marchita, es fuerte
su salud es robusta y su verde abundante.
Vieja y valiente planta en tus días solitarios
te alimenta el pasado y a la memoria nutres:
Por más alto e imponente, un edificio se alce
aunque sea el alimento de la hiedra voraz.
Se arrastra sigilosa donde el tiempo se acaba,
es una rara planta la antigua hiedra verde.
Charles Dickens
Comenzamos el largo ascenso por esta senda de herradura diseñada por el ingeniero de montes Enrique Mackay Monteverde (1.876-1.974). De ascendencia tinerfeña fue un enamorado de la Sierra de Cazorla dónde se estableció echando raíces y dejando una gran huella repleta de sensatez y amor a la naturaleza.
Agustín nos muestra un hueso, quizás sea una pista para un futuro seudónimo.
Pasando por la avenida de los gigantes caídos.
Mirando al Sureste conforme ganamos altura nos encontramos con esta bella estampa del Cerro Navahondona (1.644 m).
Vamos subiendo ahora más suave con el Arroyo del Cerezo abajo a nuestra derecha. De frente nos encontramos con el Picón del Rey, por el que pasaremos a la vuelta bordeándolo.
Halcón Peregrino ha visto ya muchos mojones de este tipo y como los demás nos preguntamos que indicarán estos que vemos, ya que tienen varios significados como indicar, delimitar, orientar etc.
Un poco antes de llegar al cortijo nos encontramos con esta construcción circular. Creemos que puede ser un antiguo nevero.
Pasando a la derecha del Cortijo del Cerezo.
Nada más pasar el cortijo conectamos con esta nueva cañada que es la que viene de La Tejadilla y que nos subirá cercanos a la cima del Gilillo.
Rafa y Gran Muflón responden a la llamada del fotógrafo en este bonito recodo.
Córvido Carcávico nos muestra esta cascada hoy seca que el Arroyo de los Cerezos ha ido formando.
Este arroyo en época de lluvias tiene que ser muy atractivo.
Agustín que va sobrado, divisa la cascada desde arriba.
La hiedra (emulando a Dickens)
se eleva sigilosa donde no existe vida,
es una rara planta la verde antigua hiedra.
Vamos subiendo allá....
dónde la ilusión se eleva conforme sube el camino.
Bellísima estampa, verdadero alimento para el alma.
Destacamos en primer término el Cerrillo de la Vieja (1.473 m) y arriba el Aguilón del Loco (1.964 m)
En este claro reconocemos al fondo en el centro Las Banderillas (1.993).
Cuando llevamos 4 km de trayecto llegamos a este cruce en el que como ven tomamos a la derecha. A la izquierda que es de dónde está captada la foto, sale una senda que conecta con la pista que sube desde el Puente de las Herrerías a La Iruela, poco antes de llegar a Puerto Lorente, se trata del ancestral camino que unía el Gilillo con Tíscar.
En esta nueva intersección cogeremos por la senda de arriba.
Halcón Peregrino nos muestra a la derecha la zona de Puerto Gilillo, dentro de unos 10 minutos giraremos hacia la cumbre.
Girando a la izquierda para encarar la subida al Gillillo (que aún no aparece) por esta trocha.
Luis posa con Los Castellones (1.820 m) que vemos arriba en la izquierda.
Maravillosa panorámica gentileza de Luis. En primer término vemos la Loma de los Castellones por la que volveremos.
Rafa y Halcón Peregrino con la campiña de fondo, se toman un respiro antes de acometer el tramo final de la subida.
Las nítidas vistas hoy dan para mucho.
Y aquí por fin les mostramos la cima de la ruta, El Gilillo (1.830 m), que aparece en la izquierda.
La subida la acometemos por esta su cara Norte, yendo un poco a la derecha siguiendo unos hitos.
En el centro el Cerro de Cagahierro (1.543 m) y más arriba a su derecha Los Castellones.
Como no podía ser otro Agustín lleva un rato divisando desde la cima, mientras Rafa está llegando.
Y para Agustín la primera. Menudo portento físico, estamos pensando alargarle las rutas mediante extras, añadiéndole algunos recorridos facultativos.
Halcón Peregrino y Luis llegando.
Y comienza el reportaje de vistas alrededor del Gilillo. El giro de 360º esta vez lo haremos sin comentarios, ya que son tantos los lugares que reconocemos que hemos decidido hacerlo en un silencio melancólico.
Las cámaras están que echan fuego.
Rafa elige las vistas al Este.
En primer término todo el Poyo de Santo Domingo que va desde el Gilillo hasta Puerto Lorente. La silueta azulada corresponde desde la Izquierda a La Loma de Cagasebo seguida de la Cuerda de los Agrios. Al fondo en el centro Sierra Nevada.
Luis con vistas al Oeste.
Gran Muflón está localizando por la dirección de su mirada algún lejano lugar allá por Granada.
Y ahora la oficial. Desde la izquierda: Luis, Rafa, Córvido Carcávico, Halcón Peregrino, Gran Muflón y Agustín.
Córvido Carcávico con vistas al Norte, dirección Madrid, en la que ha estado más de 9 años de emigrante. Esta noche no tendrás que cruzar la mancha, a no ser que decidas releer El Quijote.
Agustín con vistas al enorme Parque Natural de Cazorla, Segura y las Villas. Menuda masa forestal.
Cuatro de los seis hacemos la bajada por la cara Este bordeando el cono hacia el Norte.
Halcón Peregrino decide quedarse y volver por dónde subió.
Esta con vistas a Quesada y Sierra Mágina para Luis, que por su solidaridad y constancia se ha convertido en el principal puntal de este modesto Club.
Acabando de bordear.
Halcón Peregrino se une al grupo. Del que hace un rato que no sabemos nada es de Agustín.
El grupo se reúne de nuevo en Puerto Gilillo para emprender el camino de vuelta. Lo haremos por una pequeña pero seductora vereda que sale por encima de las ruinas de la caseta.
Es tan nítido el día que hasta el lejano Pico del Buitre (2.021 m) de la Sierra de Castril nos parece cercano. Aparece al fondo en el centro, con la Sierra de la Cabrilla a su izquierda.
Por la sensacional vereda Luis cierra el grupo como guardián del grupo y del Club. Atrás dejamos la silueta Cónica del Gilillo.
Gran panorámica de Los Poyos y Loma de la Mesa con la Sierra de la Cabrilla al fondo.
La estimulante senda nos lleva en volandas por la Loma de los Castellones.
Vistas hacia las altas cumbres de la sensacional Sierra del Pozo.
Detalle de las cumbres de la Sierra del Pozo.
Desde la derecha: Cabañas (2.026 m), Pico del Águila (1.985 m), Puntal del Buitre (2.007 m), Junta de los Cerros (1.919 m), Puntal de las Tabletas (1.914) y Puerto Pinillo.
MONTAÑA
Quiero perderme en el bosque
de guardianes gigantes
que milenarios secretos
susurran errantes.
Caminar sobre alfombras
de hojas heridas
acunadas por la tierra
y por la lluvia desteñidas.
Subir a las cumbres
de empinadas montañas
alcanzar las nubes
y encontrar la calma
Abrazar el viento
inhalar profundo
conectarme con mi alma
ensimismarme en mi mundo
Quiero descubrir
cómo desde arriba
corre desbocada
el agua cristalina
Y desde las alturas
observar la vida
que perseverante
no se da por vencida
Cecilie Millei
Córvido Carcávico con el Cerro de la Lagunilla (1.602 m) a su derecha, nos dice que estamos a punto de contemplar uno de los lugares más bellos de la Sierra de Cazorla.
Y este es el encantador Valle del Sinclinal. En el centro también con forma cónica se alza el Cerro de la Laguna (1.633 m), con el Banderín a su derecha (1.637 m).
Y quién mejor que Luis para dar testimonio de nuestra presencia en tan insigne lugar.
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